¿Receso por el futbol?

Transcurrida casi una semana del inicio de la Copa del Mundo, parecería que entramos en un receso donde el futbol se sobrepone a los problemas que veníamos arrastrando. Pero el conflicto, los bloqueos, la intransigencia y la violencia de la CNTE siguen ahí. La CNTE ya infligió un gran costo económico al comercio y las actividades del Centro Histórico. Sheinbaum declaró que ya no negociará con la CNTE y «ahora lo hará directamente con los maestros», lo que sea que ello signifique. ¿Se animará Sheinbaum a ejercer la ley y desalojar a estos delincuentes que se escudan bajo el título de «maestros»?

Otro tema que el futbol no borrará es el asunto Rocha Moya. Como se sabe, al día de hoy, no existe un acuerdo de extradición consumado ni una autorización formal de entrega de Rubén Rocha Moya a EUA, pero ya hay un expediente abierto y una disputa jurídica y política en curso entre ambos gobiernos. Jurídicamente, el asunto sigue empantanado en una fase de revisión administrativa y ministerial. México sostiene que necesita pruebas formales y suficientes; EUA parece asumir que la acusación penal y el tratado bastan para avanzar.

Varios analistas han expresado que el tratado de extradición establece un plazo procesal muy específico de 60 días (a cumplirse el 29 de junio) para que EUA entregue el «paquete formal» de extradición. Si Rocha estuviese detenido y EUA no entregara la documentación formal dentro de ese plazo, México podría dejar sin efecto la detención provisional, aunque eso no impide que más adelante EUA vuelva a presentar una solicitud completa. Pero lo que estos analistas pasan por alto es que el plazo de 60 días únicamente opera si México ya hubiese detenido provisionalmente a la persona con fines de extradición.

Así que el punto clave es que difícilmente se activará el reloj de los 60 días, pues ya la misma presidenta Sheinbaum ha fijado la posición de que México no concederá la detención provisional al considerar insuficiente la justificación de urgencia y las pruebas iniciales enviadas por Washington.

Hay que reiterar, entonces, que la confusión pública estriba en que algunos actores políticos hablan del «vencimiento de los 60 días» como si fuese automático para anular la orden de detención, pero jurídicamente ese plazo está vinculado a una detención provisional efectiva, no al simple anuncio de cargos o a la entrega inicial de una petición diplomática.

El tema ya dañó sensiblemente la relación bilateral con el vecino del norte. Trump considera la negativa de Sheinbaum como una abierta afrenta que, hasta ahora, no ha tenido una reacción o represalia directa por su parte. Pero una respuesta podría ser que EUA aumentara las acusaciones y las solicitudes de detención provisional con fines de extradición de cuatro o cinco figuras prominentes dentro del gobierno y/o Morena. Esto ejercería una gran presión y, entre otras cosas, seguiría deteriorando la confianza para reactivar la inversión en la economía. Otra reacción sería complicar y/o condicionar la revisión del T-MEC.

La presidenta está jugando con fuego y no se percata de la realidad política seria y riesgosa que, al final del día, dañará a México, a expensas de salvar a un puñado de políticos de muy dudosa reputación.

(Fuentes consultadas: El País y El Universal, de diferentes fechas).

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